Fecha: 06/02/2018

               ¡Bienvenida la nueva semana! Y como ya es costumbre… los conflictos. Siento que, ultimadamente, solo me quejo. Es algo que no me está gustando, pero es necesario establecerse los problemas desde un análisis crítico para buscar soluciones a los grandes problemas educativos de la actualidad.

               No sé, si sólo es acá en San Isidro, en Venezuela o es algo que se presenta en otros países. Lo que si tengo claro, es que es muy preocupante, por no decir molesto, la apatía patriótica. Menciono esto, porque me parece preocupante que los estudiantes no tengan ninguna emoción por los símbolos patrios, más allá de fastidio y apatía. Entiendo, que son las 7 am. Entiendo, que están recién parados y que, el emocionarse tan temprano es difícil. No obstante, me preocupa que al momento de hacer honores al país y cantar el himno, todos (y me refiero a todos, con muy contadas excepciones) lo hacen de manera apática, mecánica y sin ningún amor por lo cantado. Y aquí es, donde establezco la primera pregunta de hoy: ¿Cómo se supone que superaremos la crisis que estamos viviendo? Si, los jóvenes (y algunos docentes) solo están pensando “desearía vivir en cualquier lugar que no sea Venezuela”.

               Sin embargo, no todo es malo. Un poco más adelante en la mañana, me llama la coordinadora de planificación estudiantil. Su llamado, era para informarme sobre un congreso distrital a celebrar el día jueves de esta misma semana. La sub-directora (luz Palencia), se sentó un rato con nosotros para ayudarnos un poco con el tema a preparar y colocarnos al día (debido a que, los llamados, somos nuevos y apenas llevamos medio año ejerciendo). De pronto, nació un sentimiento que me asusto: “si, ese día no tendré que venir a dar clases” –créanme que estoy horrorizado por esto. De hecho, llevo unos veinte minutos frente al teclado, pensando en escribirlo o no. Pero, quiero ser muy honesto-.

               Antes de entrar con 3ro “B” a la hora de castellano, sucedió un incidente donde algunos estudiantes se encerraron en un salón para “jugar” algo que parecía más una pelea. He notado, ultimadamente, que siempre son los mismos chicos los involucrados y que, lamentablemente el cuerpo docente, no hemos hecho nada para frenarlos; lo que les ha permitido agarrar fuerza y seguidores.

               Una vez, con los estudiantes de 3ro “B”; aprovecho, para hablarles un poco y colocarlos un poco en perspectiva. A veces, siento que nadie me escucha; es algo que ultimadamente no me deja dormir.

               Fuera de todo eso, la clase se desarrolló satisfactoriamente. Estuvimos hablando un poco sobre la narrativa y, tomando en cuenta el huerto (que les pedí que hicieran para la primera evaluación), comenzamos a crear textos narrativos; algunos, decidieron hacer cuentos fantásticos donde las plantas cobraban vida o imaginando personas muy pequeñas que vivían en sus huertos; otros, prefirieron crear historias un poco más reales, utilizando al huerto como centro de la narrativa; y unos pocos, prefirieron tomarlo a juego. Una de las pocas cosas que me levantan los ánimos ultimadamente, es este grupo; ya que, al ver el trabajo de sus amigos (los pocos que decidieron tomarlo a juego), decidieron tomarlo más enserio y establecerse metas más relevantes con respecto a la tarea asignada.

               Al terminar la clase, me dirigí a la coordinación de orientación, en busca de consejo y consuelo sobre la situación con 3ro “A”. Salí peor. No por la coordinadora de orientación, no. Me enteré que, de repente, la situación está peor de lo que me imaginaba. Además, de recibir un “consejo” que nunca me ha gustado: no se preocupe tanto. Pero en ese momento, no tenía tiempo para sentarme a filosofar sobre ellos; así que, corrí a casa por un almuerzo rápido de 20 minutos y volví para atender a las brigadas escolares.

               Si, alguna vez piensan en ser docentes, será muy común ver las dobles morales. Por un lado, los docentes dirán “hay que involucrar a los estudiantes”; por el otro, dirán “yo no trabajo con niños”; y, a veces, no necesitan decirlo, basta con ver sus caras cuando les propones trabajar con la brigada de patrullaje para organizar la entrada de los estudiantes en la mañana. Afortunadamente, algunos docentes no se muestran tan cerrados; como por ejemplo: el profesor Walfy; quien, no parecía muy convencido, pero propuso un periodo de prueba para trabajar con ellos que me pareció muy buena idea.

               Me agradan las clases con las brigadas escolares, básicamente soy un supervisor. Debo agradecer bastante a los estudiantes Kronos, Rosa e Hiurey por su trabajo formando a otros. En verdad, es algo muy bonito lo que se vive en las brigadas escolares. Para mí, es la verdadera educación.

               Ya en mi casa, un poco descansado, tengo la oportunidad de filosofar. Tal vez, la otra profesora tenía algo de razón. No debo tomarme las cosas tan personalmente. Por otro lado, no soy capaz. Se, que los problemas con 3ro “A” (y otros estudiantes específicos, quienes se han encargado de envenenar a otros para seguir sus pasos), es lo que me esta llenado de frustración y llevándome fantasear con no ir a dar clases. Es por eso que, voy a arrancar el problema de raíz. Es muy difícil, trabajar con los estudiantes a los que no les doy clases; pero si puedo trabajar con 3ro “A” y es lo que haré. Aun, no tengo ni la más mínima idea de cómo, pero lo haré.

Comentarios

  1. "3ro A es el peor" En mi salòn hay potencial; solo que les da pena o miedo demostrarlo, pues: "Tienen que tener una buena reputaciòn dentro de su grupo". No son irremediables.

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    1. Estamos de acuerdo con eso, pero en este momento 3ro "A" es Venezuela. Muchos recursos: naturales, minerales, turísticos, étnicos, entre otros; pero ninguno se explota como es debido, lo que nos ha llevado a estar como estamos.

      De nada sirve "tener potencial", si no se explota.

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