Fecha:
08/02/2018
Llegó el día del seminario sobre
la colección bicentenario y, para ser sincero, no estoy muy emocionado de ir.
Me agrada el clima de Capacho, es
frio aunque este soleado. El liceo Román Cárdenas, es muy bonito. Son dos
grandes edificios, rodeados por grandes árboles que generan un ambiente muy
agradable.
Fue una jornada de discusión y
compartir de experiencias. El punto central de la discusión, fue (obviamente)
la colección bicentenario y su uso en los espacios de formación. Cuestión que
fue de gran interés.
Muchos docente, tienden a
referirse a la colección bicentenario como un pérdida de tiempo; suelen usar
expresiones como “no sirven de nada”, “no están completos”, entre otras
expresiones despectivas. Es entendible este tipo de expresiones, de docentes
que toda la vida han trabajado conductualmente con los textos prediseñados que
todos conocemos (girasol, Santillana, entre otros) que, en su momento
funcionaron. Pero, la generación de hoy, no es la misma de hace dos décadas. En
la actualidad, nos enfrentamos con los llamados “millennials”; una generación,
completamente diferente a cualquier otra que conocemos; una generación, con
grandes potenciales y habilidades; una generación, que está siendo atrofiada
con la educación “tradicional”; una generación que, exige un cambio.
La colección bicentenario, es uno
de los grandes aciertos educativos de nuestros tiempos. Promete ser, un recurso
para el aprendizaje indispensable en todo espacio de formación; esto, dependerá
(claro) del uso adecuado de la misma.
Cuando observamos por primera vez
la colección bicentenario, vemos algo que, en apariencia, esta desordenado e
incompleto. Sin embargo, para el ojo experto, se observa un recurso de inicio
excelente para cualquier tema que se proponga en clase. No es un recurso en el
cual podemos (ni debemos) basar toda la clase, no no no. Es un recurso de
inicio, que nos servirá para picar la curiosidad de cualquier estudiante; es un
recurso, que podemos moldear y acoplar como queramos; es un recurso, que
necesita que lo estudiemos antes de llevarlo a los jóvenes (a diferencia de los
textos tradicionales, donde ya todo estaba hecho).
Para colocarlo en palabras
sencillas: los textos tradicionales son como, esas personas que te preguntan
algo y se responden solas “¿Cómo te fue hoy en el trabajo? ¡ah! Por esa cara
veo que mal, me imagino por esto, aquello y lo otro…. Bla, bla, bla… pero dime:
¿Cómo te fue?”; ya cuando terminan de hablar, no tienes nada que decir, ellos
ya cubrieron todo. Por el contrario, la colección bicentenario te pregunta cómo
te fue, que piensas y te pide que te expreses, te invita a participar y a
investigar.
No quiero decir con esto, que la colecciónbicentenario lo sea todo y sea perfecta; quiero decir que, vale la pena
investigar su ejecución, aplicarla, evaluarla y revisarla.
En realidad, el día de hoy fue
muy motivante. Encuentros así, te hacen sentir que no estás solo en tu meta de
educar.
Comentarios
Publicar un comentario