Fecha: 21/02/2018
Hay
cosas, que siempre te dicen. Consejos, que son pasados por los más “expertos” a
los novatos. Sin embargo, siempre he sido muy empírico y necesitado del
estrellón, para poder aprender.
Al
comenzar como docente, todos me decían “los estudiantes, no son tus amigos”, “no
le des confianza a los estudiantes ¡te van a joder!” y otras tantas cosas por
el estilo. Ingenuamente, creí tener más razón que los demás y me llevé mi estrellón;
hasta hoy, me di cuenta que: ellos, tenían razón.
La
mañana comenzó muy rutinaria, cantar el himno, recibir a los rezagados (que
siempre llegan tarde), etc. Entre un rato al salón de 3ro “A” (su profesora no había
llegado) y aproveche para entregar notas. Nada relevante.
De
reojo, vi en los pasillos a la profesora Eddy (antigua coordinadora de protección
estudiantil y gran aliada en la educación) y me volví loco de alegría. Estaba solo
de visita, para arreglar unos papeles y llevarse unas cosas. Charle con ella un
rato, a pesar del poco tiempo, extrañaba eso.
Durante
un rato, vague por la institución pegando la publicidad del concurso deescritura. Es común, al organizar cosas así, escuchar las malas vibras. Nunca hacen
falta: los que se burlan, los que profetan que será una pérdida de tiempo… lástima
que sean los mismos docentes. -Igualmente, estoy orgulloso de mi equipo de
trabajo. Hoy, logramos llegar a los cincuenta “me gusta” en Facebook-.
Comencé
a darme cuenta, que lo que me decían los “veteranos” era cierto, en la clase
del G.C.R.P. (grupo de creación, recreación y producción) de 4to “A”.
Yo,
les había dado confianza a ellos, por haberlos visto tan maduros (las primeras
impresiones, siempre engañan) y “haber sentido una conexión con ellos”. Patrañas.
Recuerdo
bien el primer día; recuerdo, que ellos me dijeron (parafraseado) “usted nos
cae bien profe, porque nos trata como iguales y no como muchachos, como si fuéramos
menos”. Patrañas.
Es
frustrante, diseñar planificaciones diferentes y tratar de hacerlas lo más
entretenidas posibles, para que los estudiantes solo se dediquen a la tarea de
la siguiente asignatura.
Es
acá, donde me di cuenta; es acá, donde comprendí “que los estudiantes, no son
amigos”.
Como
los estudiantes no deseaban participar en lo que había planificado (por hacer
la tarea del siguiente docente), decidí cambiarlo todo y, simplemente, comenzar
a exigir.
Consolidé
lo aprendido con 3ro “A”. una vez, llegada la hora de castellano con 3ro “A”,
entre al salón con toda la intensión de probar esta nueva teoría. Yo, Comencé a
hablar, copiar en el pizarrón y dictar (y el que no copie todo, tiene menos
tres puntos en la siguiente evaluación); ellos, comenzaron a copiar, a
participar y comportarse. Les dije “al que se le firme acta, tiene un punto
menos en la próxima evaluación”; a pesar que, levante unas cuantas actas (por
pequeñeces), fue la clase con mejor comportamiento en mucho tiempo.
Entonces,
todo apunta a que “los estudiantes, no son amigos”.
Salí
un poco mal, no mes gustar ser así con los estudiantes. Pero, me detuvieron
unos cuantos de ellos para hablar sobre las actividades pendientes y bromear un
poco. Entonces… ¿los estudiantes son o no son amigos?
Ya
llegada la hora del medio día, salí corriendo a la casa por un almuerzo y volví
al liceo a recibir las brigadas (al igual que todos los miércoles y los martes,
cada quince días). Al principio, me desanime al ver tan pocos, pero poco a poco
fueron llegando todos.
Entre
las formalidades, la toma de asistencias y los simulacros que hicimos hoy; pude
recordar la pasión que sentía cuando era scout, fue hermoso.
Me
sentí de maravilla al ver, a un estudiante de los más problemáticos, intentando
integrarse y ser mejor. Al principio, creí que solo había ido a las brigadas
para molestar, pero aparentemente quiere mejorar y ser parte de algo más
grande.
Ya lo he dicho antes, la educación está llena
de mini universos, cada uno con grandes matices que contrarían a los otros.
Si,
los “veteranos” tienen razón… “los estudiantes, no son amigos”, pero (como todo
en la vida) las cosas no son tan simples. Estamos tan acostumbrados a que nos
dicten las normativas de cómo debemos querer, como debemos aceptar a los demás y
de cómo tratar a todos; que olvidamos hacer nuestras propias reglas. Lo cierto
es, que no debemos aceptar a todos y quererlos tal como son; debemos marcar
nuestros propios límites.
Si
bien, hay muchos estudiantes que se aprovechan de la poca confianza dada para
probar los límites y querer hacer lo que les venga en gana; hay un grupo pequeño
de ellos (desafortunadamente), que ha hecho honor a esa confianza y ha buscado
ser merecedor de la misma.
Si
tuviese oportunidad de cambiar ese pensamiento, diría:
“no todos los estudiantes, son
amigos; pero existe un grupo de ellos, quienes se ganan y merecen esa confianza”
Supondré, que la disciplina es la base de un profesor, no?
ResponderEliminarEstuvo buena la entrada, pero sigo esperando por otra :3
pues si, pero aveces es mas fácil solo dejarse llevar jajajajaj mañana las subo xD
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