Fecha: 24/01/2018
“profesor ¿usted es feliz?” es
una pregunta que me hizo una estudiante hoy. Comienzo con esto porque es algo
que me causa gran curiosidad. La vida del docente, a veces, es cansada. Siempre
parecemos los ogros al tratar de imponer el orden. Seguramente hay otras
formas, pero peco por ignorante; así fue que aprendí yo y aún no he podido
conocer otro modo.
Hoy, pude
vivir una experiencia nueva y fue estar a cargo de entonar el himno nacional. Lamentablemente,
en ese momento -más que nunca- me di cuenta de lo poco que les importa a todos
eso.
Las primeras
horas fueron administrativas, pero esperaba con ansias las 8:30 para poder dar
la clase del grupo de creación, recreación y producción con 4° “A”. hoy, continuaríamos
con los malabares, pero como detalle extra, decidí recrearlos un poco; así que
la planificación estaba ¡bárbara! Me alegro mucho ver la cara de un estudiante
que no había asistido (Brayan) –no sé porque- a clases. Esa alegría duró poco. No
entiendo, ¿Cómo alguien puede ser tan cara ´e tabla? que luego de faltar más de
la mitad del mes y ser esta su primera clase ¿ni siquiera se interesa por
disculparse? El joven en cuestión, estaba más interesado en pasar un cuaderno
que en participar; así que le permití eso, para ver qué haría después (horas después
me entere que, él pensó que lo que hacíamos era estúpido y no valía la pena. Tendré
que evaluarlo de otra manera). Desconozco si fue el hecho de que en ningún momento
se integró, o que “por casualidad” –y a pesar del ánimo principal de todos en
participar- muchos decidieron no participar al final (franyeli, geraldy 2,
neydy, wilker); pero exploté y me vi obligado a colocar las cartas en la mesa y
mostrarme más estricto. No todo fue malo. Me encanto, ver como Enderson y Carlos
han avanzado y casi dominado las tres pelotas de malabares. Lo que más me
impresiono fue el desarrollo de Cristian, quien no solo ya domina las tres
pelotas, sino que, además: ya comenzó a hacer trucos.
Nota: me divertí mucho jugando al ninja con ellos.
Al entrar
a la siguiente clase –castellano 3° “A”-, y tomando en cuenta los muchos
reclamos de diversos docentes, tuve que pasar por la molestia de llamarles la atención
y pedir reunión de padres y representantes. A veces creo que ellos dicen cosas
como: jum, ¿lo ven? Le encanta molestar. Pero no es así, no me agrada y preferiría
no hacerlo.
Presiento
que, a los estudiantes, si les gustó trabajar poesía hoy. De hecho, me
impresiono la capacidad deductiva de Nicolás hoy, que en menos de un segundo
argumento que el poema “la mujer que no vimos” habla del viento. Me preocupó
mucho que al preguntar “¿Por qué Castro esta tan irritable?” muchos contestaran
que era porque no había fumado. Cosa que me decepcionó comprobar 20 minutos después
de la clase, cuando lo vi rondando en los pasillos. Resulta que, no lo habían dejado
entrar porque se había fugado para ir a fumar y había llegado tarde. Ya no sé qué
hacer con él.
Es extraño…
yo si soy feliz. Me gusta mi trabajo. Me gusta mi vida. Es solo que…
Es un
poco frustrante, intentar tanto en vano. Me gustaría que mis estudiantes
entendieran:
1.
No es lo que decimos, es COMO lo decimos.
2.
Confianza, no es igual a faltar el respeto.
3.
El futuro, se construye, no se espera.
Si tienes consejos, por favor déjalos en los comentarios.
Comentarios
Publicar un comentario